Bony de Simonovis tiene la llave de su casa… y el SEBIN también; por Roberto Mata

Por Roberto Mata | 13 de diciembre, 2014

 

Tyson conoció a Iván Simonovis en El Helicoide, la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional. Una carta al director permitió que en 2009 el perro Puddle Toy, de cuatro años de edad y 24 centímetros de altura, asistiera a la visita penitenciaria. Se acariciaron, jugaron y no volvieron a verse más. Iván no tuvo la oportunidad de entrenarlo: cuando se conocieron ambos eran adultos con mañas.

 

A las dos y media de la madrugada del sábado 20 de septiembre de 2014, Bony estaba dormida en su cama, en el lado derecho. El teléfono sonó. Ivana, la hija menor, estaba en una reunión con unas amigas del colegio cuando recibió una llamada de un número desconocido en la que desde una remozada y distinta Plaza Venezuela le dijeron “Dile al papá de tu amiga que te lleve a la casa, estoy en camino. No le digas a nadie”. Ivana se molestó y no le creyó. En realidad no podía creerlo, pero Ivana llegó a la casa y esperó.


Después de nueve años y doscientos noventa y nueve días, Iván decidió no presentarse en su casa sin avisar. Llamó a Bony y la despertó. A los pocos minutos, con un pequeño morral y su cédula, tocó el timbre.


No estaba solo. Iba acompañado de veinte funcionarios del SEBIN. Abrieron y cerraron puertas, rejas, cada clóset, cualquier cosa que tuviera cerradura. Chequearon todo y usaron el baño. El de visitas.


La seguridad de la casa de los Simonovis está concebida para que ningún personaje ajeno entre, pero no para impedir que uno de sus miembros salga.


No hubo espacio para la emoción dentro de la invasión. Ivana, Bony y Jakeline, quien ha trabajado con la familia Simonovis durante ocho años, lo recibieron en ese orden al pasar el umbral del nuevo centro de reclusión. Tras los besos y abrazos a la familia y un saludo a Jakeline, Iván pidió hacer café para los funcionarios.


Efi, la perra negra que Bony adoptó en Ramo Verde, hace vida con Tyson, aunque ella es más de la calle y de uniformes verdes. A las tres y media de la mañana, en medio de la confusión, se escapó en un momento en el que abrieron el portón.


Corrió calle abajo. Iván no pudo correr tras ella y Bony estaba en pijama. La rescató un vigilante de un edificio cercano.


Iván se duchó con agua caliente. Lo hizo en su baño. Pudo usar toallas con olor a casa y Bony había reparado el calentador de gas recientemente. Luego, hija y esposa le hicieron el tour por sus enseres. Todo había estado listo y esperándolo, pero durante una década ciertas cosas cambian de lugar. Su ropa está detenida en el tiempo, chaquetas y trajes, pero no está en elvestier. Ahora están en otro clóset. Las películas en VHS están intactas. También sus relojes, medallas y condecoraciones. Bony le guardó cientos de recuerdos acumulados por años, los clasificó y los colocó en cajas. Aunque ella es más de botar: es de quienes creen que lo que no sirve se bota.


Bony está segura que, de haber sido ella la presa por casi una década, no habría sido igual. No le habrían guardado nada.


Agua y pan con queso fue la primera comida en casa. Era lo que había en la nevera. No hubo aviso. No hubo tiempo de preparar una recepción. Bony optó por pan con jamón y queso.


Nadie durmió y amaneció. Ese día fue muy largo y terminó a las once de la noche. A esa hora a alguien se le ocurrió que la familia debía descansar. Al mediodía pidieron una pizza por teléfono. En el Centro Nacional de Procesados Militares de Ramo Verde, donde Iván había estado recluido hasta el día anterior, no existe la posibilidad de entrega de pizzas a domicilio. Y 1.700 bolívares hablaron de forma elocuente del nuevo costo de la vida.


El sofá de la sala de “La Ivanera” se había estado tapizando por esos días, sin apuro y sin gomaespuma en el mercado. No es (o no era) una casa de muchas visitas, por lo tanto los abogados, la familia, los amigos de Iván, los amigos de Bony y los amigos de Ivana se reunieron a celebrar de pie y en la cocina.


Años esperando este momento con todo bajo control para que la sorpresa dejara ver la sala de la casa como apartamento de recién casados. Al resto, a los medios, fotógrafos y camarógrafos, les tocó verlos desde la calle.


Durante los dos primeros días, los funcionarios vestidos de comando y fusiles estuvieron dentro de la casa, hasta que colocaron unos candados y cerraron la terraza. Sólo así decidieron mudarse al garaje. Allí tienen dos sillas y una mesa plástica donde Iván debe presentarse ante ellos en la mañana, al mediodía y en la noche antes de dormir.


La planta que Bony tenía en la terraza, una mata de jade, ahora está dentro de la casa y hay que sacarla a tomar el sol todos los días. Iván también toma sol. Estuvo ocho años con un acceso muy limitado a la luz solar y eso devino en un grave deterioro de su salud: osteoporosis avanzada.


La detención domiciliaria con apostamiento del SEBIN se limita a 260 metros cuadrados divididos en dos pisos, muchas visitas, televisión por cable, el beneficio de hablar por teléfono y (desde su punto de vista) sus reglas: es su casa.


Los funcionarios armados chequean a todo el que llega de visita. Toman datos. Anotan números de cédulas. Inspeccionan carteras y bolsos. Aceptan con respeto, pero desconfían por oficio, el café, el agua o cualquier alimento cortesía de “La Ivanera”. Los perros terminan comiéndose todo.


La cárcel se trasladó a La Florida. Los funcionarios no apagan las luces del garaje durante la noche y los perros se trasnochan. A Bony le exigieron mantener la puerta principal de la casa (la única) permanentemente abierta, Ella se negó: “Ésta es mi casa y acá no pueden mandar. Se me quedan afuera”. Uno de los funcionarios de Ramo Verde que requisaba a Bony en las múltiples visitas de los domingos ahora está asignado al porche de su casa.


En las mañanas, Jakeline (oriunda de Boconó, de una familia de diez hermanos y con una niña de diez años) le hace el desayuno al señor Iván. Él le hace café a ella. El bolso de Jakeline es revisado al entrar y al salir. Ha tenido que abrir las arepas que trajo de Trujillo como un obsequio a la familia y dejar ver su interior. Ese interior sin relleno.


A Bony le cambió la vida al recibir una llamada el 22 de noviembre de 2004: “Me están metiendo preso. Haz algo. Ve a Globovisión”. Y le volvió a cambiar el 20 de septiembre de 2014: “Estoy yendo para allá”.


La memoria traiciona a ambas partes. Hay dudas sobre los lados de la cama o el puesto en el pantry de la cocina. El esmero en el orden de las cosas del otro dura poco. El razonamiento, la clasificación y la agrupación son ahora variables que dependen de lo masculino. Bony no acepta nada que venga de la cárcel: todo fue regalado a los compañeros de prisión. Sin embargo, se sabe que el calabozo se mantiene intacto. El hábito del café negro en casa y los dulces en la nevera se acaba de instalar, aunque Bony insiste en no tomar café: sólo Coca Cola Light.


Viven hasta ahora en diferentes husos horarios. El traslado vino con jet-lag. Bony se acuesta temprano y se despierta temprano. Iván está acostumbrado a postergar el día lo más posible. Se duerme tarde viendo CNN. Durante la noche Iván extraña, mas no necesita, escuchar los candados de la penitenciaria mientras a Bony no la deja dormir el radio de los guardias, con mensajes encriptados que nunca se apagan.

Están acostumbrados a no hablar mucho. Han vivido solos por casi diez años. La cesta de la ropa sucia ahora tiene ropa de hombre que lavar.


La nostalgia se apodera del recién mudado cuando ve los cuartos de los hijos que crecieron lejos de él. Perdió la patria potestad y llegó tarde a la adolescencia. Muñecas y pequeños aviones han sido sustituidos por Jimmy Hendrix en afiche y carteleras llenas de imágenes de momentos que la fotografía se encarga de aproximar, pero no logra revivir. Bony se angustia cada vez que suena la puerta de la casa. Antes era Ivana llegando, pero ahora no sabe quién entra o quién sale.

Aunque su calle es quizás una de las más seguras de Caracas (incluso hay un toldo de la Guardia del Pueblo, dentro del marco del Plan Patria Segura) ella no se siente segura. Se siente invadida.


Los tres se acuestan a ver televisión en la cama. Iván arropa a Ivana y sus 17 años cuando se duerme. La carga y la lleva a su cama, aunque no debe hacerlo. Iván Andrés, de 21, estudia fuera de Venezuela pero quiso venirse inmediatamente a abrazar a su papá. No se consigue pasaje. Espera poder hacerlo esta Navidad, con la ayuda de muchos. Cuando lo vio porFaceTime con la casa como fondo, lloró. Lo hizo por tercera vez en todo este tiempo. Ni siquiera el día que dictaron la sentencia se permitió llorar.


Los territorios en disputa son las oficinas dentro de la casa, fundamentalmente por la que tiene aire acondicionado. Por la otra no hay ningún tipo de discusión. Los libros que se fueron mezclando durante estos años han sido motivo de repartición de bienes. Esto es mío, esto es tuyo. Durante este período de tiempo Bony consultó todo con los hijos y a Iván sólo le participó. Llegaron hasta este puerto gracias a su dedicada gerencia. Pink Floyd, Led Zeppelin y Emerson Lake & Palmer llegaron a convivir con Madonna, Boy George y U2 (Fonseca y el “reguetón” se reconocen y admiten sólo en privado).


El día que devolvieron el sofá retapizado a la casa, Iván ayudó a que todo estuviera en orden de nuevo y en su lugar. Sin poder cargarlo, pasó la aspiradora. La osteoporosis lo invade todo y permite poco.


El daño emocional de estos años carece de escala y asimilar después de la euforia es tarea diaria. La foto de los tres en la ventana que publicó la agencia de noticias Reuters la hizo verse en familia por primera vez en mucho tiempo. Se ha generado una sensación en otros de que todo volvió a su cauce. ¿Pero cuál es ese cauce?

Muchas personas han sido solidarias con la familia Simonovis Pertiñez, aunque ha habido abiertas manifestaciones de quienes aseguran que el traslado de Iván a su casa no le resuelve ningún problema a nadie. Otros están contando los días para que se repita el traslado en sentido contrario.


Bony sabe que necesita ayuda profesional para esta nueva y extraña etapa de reencuentro. Aunque feliz y agradecida, la reconoce muy difícil. Las amigas, las fieles amigas, le han ofrecido asilo cuando necesite respirar y dejar de esta rodeada de policías. En el mercado la gente la saluda, la abraza, la felicita y hasta llora de emoción. También le recuerdan que ahora debe estar siempre en su casa, atendiendo.

Ella es abogado. Se desconectaba de los casos al salir de la oficina. Hacía vida hasta que este caso se convirtió en su vida. No ha habido espacio para otros. Ahora sólo pisa un tribunal por él, aspira a no ejercer el Derecho y a no usar una toga más nunca en su vida. Por Twitter ha tenido que pedir a la visita días de descanso.

I wish you were here de Pink Floyd es la canción que Bony ha escuchado durante mucho tiempo. Y entonces, así, con serenidad, asume el segundo plano en toda esta historia, ese lugar donde prefiere estar.


Bony de Simonovis, por Roberto Mata

15 de junio, 2014

Bony no toma café. No tiene ese vicio, pero sí el hábito de tomar dos litros diarios de Coca Cola Light. No da chance a que se acabe el gas de la botella. Se la toma completa. No cocina mucho. Más bien poco. Pero los hijos no han pasado hambre ni comido mal jamás. No hace panquecas, ni arepas ni huevos fritos, pero sabe cocinar arroz, pasta, pollo a la mostaza y chimichurri. Cuando se refiere a un Volkswagen, dice “Folksbagen”. Habla alemán gracias al Colegio Humboldt y a su madre alemana, quien usó el idioma siempre para despistar oídos curiosos y criollos.

El día que la llamó Elías Jaua y se presentó como Canciller de la República no le creyó. “Si usted es Elías Jaua, yo soy Luisa Cáceres de Arismendi”, respondió. Era Elías Jaua. Aunque el Canciller ofreció ayuda por razones humanitarias, no hubo final feliz. Iván Simonovis, esposo de Bony, muy a pesar de las complicaciones de salud no ha recibido ninguna medida humanitaria. La solicitud de la aplicación del artículo 491 del Código Procesal Penal fue negada el 23 de mayo de este año.

Está preso desde el 22 de noviembre de 2004 a raíz de los acontecimientos del 11 de abril de 2002 en Caracas.

Para las visitas a la cárcel, Bony asume cotidianidad en el hacer y en el vestir: jeans y Converse. No usa tacones ni puede usar celular dentro de las instalaciones penitenciarias. El último retoque de maquillaje lo hace antes de las rejas, lejos de los militares. El CENAPROMIL (Centro Nacional de Procesados Militares), en Ramo Verde, Los Teques, es un bloque de viviendas al que le pusieron rejas, puertas, alambrados, cerrojos, cámaras, candados y horas de visita y de descanso. La electricidad se va con frecuencia y afecta los televisores, pero no las partidas de dominó. Los custodios se pasean con la inseguridad de quien se siente vigilado. Uno de los letreros que recuerdan la razón de ser del espacio reza “Prohibido tomar fotografías ni hacerproxenetismo político”.

La requisa a la visitante asidua deja ver dos canillas, un jugo de naranja, dos jabones, tres cremas hidratantes, medicinas varias, crema de afeitar, pasta de dientes y ningún champú.

“¡Siguiente!” “Pase detrás de la cortina”. “Suba los brazos. Abra las piernas. Suba la camisa. Abra el pantalón. Quítese los zapatos”.

Bony saluda, sonríe y acata.

“¡Siguiente!”

Bony estudió Derecho en la UCAB y se especializó en el área penal. Lo primero que hizo durante la carrera fue trabajar como voluntaria con el profesor Elio Gómez Grillo, defendiendo a privados de libertad. En algún momento la honraron nombrándola madrina de un equipo de básquetbol de la cárcel de El Rodeo. Hoy defiende al esposo preso en Ramo Verde. Los domingos y desde muy joven leía “Los crímenes más sonados” en Estampas y de reojo los obituarios en El Universal. No lee poesía y le gusta que las historias describan muy bien y con detalle lo peor. Este gusto literario nunca fue aprobado por su padre, español de carácter, estampa y acento. No era como para la consentida Bony.

¿Vida social? No tiene. Si hace yoga, la ven fijo. Si hace mercado y llena el carrito, se lo examina el que esté al lado. Si la ven en Maiquetía, la cuestionan: “Tú viajando y tu esposo preso”. Si se hace un selfie contenta, la acusan de ser feliz. Verla víctima y sufrida es un pedido a gritos de miles de desconocidos. No puede decir públicamente su afición por un equipo de fútbol en el Mundial porque no se ve bien. No puede salir a comer con las amigas. Las invita a la casa: ellas no la cuestionan, no hablan del tema y ayudan cuando hace falta. Son sus amigas y son pocas.

Bony también está privada de libertad.

Lleva nueve años visitando una cárcel por lo menos una vez a la semana con sus dos hijos de 17 y 21 años, con su madre mientras vivía, con sus hermanas, con sus sobrinos y primos, con amistades en común y también sola. Hoy en día todavía le preguntan cada vez que va: nombre, privado de libertad a visitar, dirección, teléfono, parentesco. Los datos son tomados a mano en el cuaderno de visitas, caligrafía marcial.

Aunque todo lo que lleva lo deja en el calabozo, hace nueve meses rescató a Efi, una perrita negra e hiperquinética que nació en las inmediaciones del penal. Los custodios se alegraron del mejor futuro que tendría.

Bony visita la cárcel, lleva el caso al día y conoce todos los vericuetos del mismo. Es esposa, es madre, madre-chofer, madre-amiga, tiene oficina propia, se mantiene económicamente, no tiene deudas y hace labores del hombre de la casa. Hoy se bañó con agua fría porque el calentador se dañó. Necesita un técnico. Ayer puso la orden para comprar el retrovisor caído del Corolla, que sus dos perros y un radical quién-sabe-de-qué-bando han decidido autografiar de punta a punta. Lo hizo por Mercado Libre en Maracaibo. Debe estar por llegar. Necesita ambos retrovisores para subir a Los Teques a la visita penitenciaria.

Bony Simonovis no existe. Bony es un sobrenombre y, en su cédula, María del Pilar Francisca Ana Pertíñez todavía aparece soltera.

Bony se pica cuando dicen que su hija no se parece a ella sino a su papá.

Este año se hizo tres tatuajes: “prosperidad”, “doble felicidad” y “longevidad”. Le causó dolor hacérselos. Invitó a la hija al mismo dolor, pero ella no aceptó. Aprovechó para criticar a la madre. La edad.

Nadie se quiere ver en el espejo de ella. “Esas cosas le pasan por ser mujer de policía”, ha escuchado. Desde afuera, cualquiera es más Bony que la propia Bony. Cada vez que alguien comienza una frase diciendo “Es que tú deberías…”, ella no oye, no escucha. Ya no lo hace.

Ha sido muy de izquierda para algunos en la oposición y ambidiestra para el oficialismo. El 8 de marzo de 2003 vivió una experiencia inédita: la botaron del trabajo a través de un listado publicado en el diario Últimas Noticias. Trabajaba en control de prevención y pérdidas en PDVSA Chuao. El 8 de marzo celebró el Día Internacional de la Mujer: cumplió años su hija Ivana y aprovechó y salió a marchar.

Por las redes sociales recibe apoyo y solidaridad. También intensas críticas de los más radicales de ambos bandos. Ha aprendido a leerlos sin asimilarlos. Sólo los bloquea cuando la insultan o se ponen muy querendones.

La soledad aprendió a disfrutarla, pero no se acostumbra ni se resigna. Ni piensa hacerlo. Tiene diez años de vacaciones en familia en espera. Mientras tanto los hijos van creciendo. Crecieron.

Iván, el policía y piloto, tiene su oficina arreglada, escritorio completo, premios y condecoraciones, vestier ordenado, trajes y corbatas en fundas para protegerlos del polvo.

El día que vuelva va a conseguir todo listo.

El padre de Bony le dijo de forma tajante: “Cuando te cases, nunca uses el apellido de casada”. Ella misma se dijo: “Cuando tenga hijos, no voy a repetir los nombres de sus padres”. Iván e Ivanna. Y María Luisa, la segunda hija, falleció a los cinco meses de nacida. El día del entierro de la bebé era el acto de grado con honores de su especialización en Derecho Penal.

A Bony, de 48 años, no todo le ha salido como lo había planificado.

No pidió nada de lo que está viviendo, pero le tocó y está satisfecha con la forma en que lo ha llevado. Pide poco y agradece mucho. Durante años pocos creían lo que vivía. Ahora los casos como el de ella se multiplican mensualmente. La consultan. La entienden. Nunca falta quien le dice que se apiada de ella, pero que seguro él debe haber hecho algo para que la tengan así de agarrada con su caso.

No ha perdido la capacidad de indignación ni corre el riesgo de resignarse, sólo busca mantenerse alejada del resentimiento. No llora.

— ¿De qué vale contar todo esto?

— Es importante dejar el testimonio, que se sepa… para que no vuelva ocurrir y mantener a mis hijos lejos de la intolerancia.

“El tiempo de Dios es perfecto” es la única frase que Bony no tolera.


“Vemos a Dios en tanta gente solidaria que nos conforta día a día”

21 de octubre, 2012

Bony Pertiñez, esposa de Iván Simonovis confiesa encontrar en su fe católica la fuerza para enfrentar 8 años de adversidades. Dentro de un mes el comisario más respetado del país cumple ese tiempo preso en los calabozos del Sebin. Junto a él sufren su esposa y dos hijos que eran apenas unos niños cuando su padre fue encerrado en El Helicoide; hoy son jóvenes que no dejan de interrogarse acerca de la pesada carga que lleva la familia.

 

 

RCL.- Bony, qué ha significado la fe en tu vida durante toda esta dura etapa?

BS.- La fe es el camino, lo que me ha dado fortaleza para seguir adelante, para no rendirme, sobre todo en algunos trechos cuando crees que has perdido toda esperanza. Igual para Iván. A veces me dice que es más fácil renegar de todo que seguir creyendo y confiando. Yo lo animo y le digo: “Estamos vivos y hemos visto tantos amigos cercanos que han asesinado o se han muerto, que ya no nos acompañan y sin embargo nosotros estamos aquí, resistiendo”. Creo firmemente que esa fuerza viene de Dios y no sólo debemos buscarlo cuando lo necesitamos.

 

 

RCL.- Cómo lo llevan tus hijos?

BS.- Es difícil para ellos. A veces piensan que a nosotros todo nos sale mal, que le pedimos a Dios y no escucha. Una amiguita de ellos, frustrada cuando se enteró del resultado electoral, dijo “ahora ya no creo más en Dios”. Yo le decía que lo importante es levantarse, continuar, pensar en tanta gente solidaria, que permanece al lado de uno en los cuales hay que ver a Dios. Tal vez sean las formas en que Dios se manifiesta y nos recuerda que sigue a nuestro lado. Por más que el gobierno ha sido implacable, cruel, inclemente con nuestra familia, sin embargo hemos conseguido gente maravillosa, que está cercana a Dios y no nos deja solos.

 

 

RCL.- Me dijiste que Iván a veces se pregunta cosas…

BS.- Iván tiene un hermano sacerdote que lo vino a visitar recientemente. Vive en Europa, en unos pueblitos muy pequeños, iniciando órdenes franciscanas. Cuando él viene conversan mucho, Iván le hace reclamos y es normal que esto ocurra, pero igual se refugia de nuevo en su fe. En la soledad de su calabozo, donde ni siquiera puedes ver la luz, si no te amparas en tu fe, si no te aferras a Dios, a la Virgen, a tus santos, qué más te queda?

 

 

RCL.- Dicen que Dios envía aquello que podemos soportar…

BS.- Ahí tengo una queja (risas), a veces le digo “Dios, ya basta, ya aprendí las lecciones”. Pienso que estas son situaciones que debemos aprovechar para valorar lo que en verdad es importante en la vida. Como familia, siento que nosotros hemos crecido. Veo tantas amigas que pelean con los esposos por tonterías, familias que se quejan por nimiedades. Hoy le damos prioridad a las pequeñas grandes cosas que verdaderamente tienen significado.

 

 

RCL.- El tiempo de Dios es perfecto?

BP.- Esa frase no queremos escucharla en la familia! Mi hija se molesta cuando la oye pero le digo que esa frase no tiene nada que ver con nuestra fe. Tal vez debe haber todavía algo más que tenemos que aprender, no solo nosotros como familia sino también la sociedad venezolana. Lo veo como una oportunidad, no sólo para crecer como familia, sino para que nunca más esto se repita con nadie. No entiendo tanto resentimiento contra nosotros. Mi esposo está preso por un delito que no cometió mientras que Hugo Chávez estuvo preso por uno que sí cometió, intentó un golpe de Estado, hubo muertos, gente asesinada cobardemente. Él tuvo todas las garantías mientras Iván se deteriora físicamente sin poder ver el sol sino a raticos en todo un mes. Ellos están llenos de resentimiento y eso es lo que no voy a permitir entre los míos.

 

 

RCL.- Por qué ustedes son católicos?

BP.- La familia de Iván es muy católica desde siempre, al punto que tiene un hermano sacerdote. No así en mi caso. Mi papá era católico, pero mi mamá es protestante. Todos los amigos de ellos eran católicos y le decía” tías” a las amigas de mamá pues yo no tenía ninguna. Ellas me enseñaban las oraciones, me contaban historias de los santos y un día, cuando a mamá se le perdió el anillo de compromiso –un valioso anillo de brillantes- una de sus amigas me dijo: “Te voy a enseñar a rezarle a San Antonio, que hace aparecer las cosas perdidas”. Yo tenía como siete años y me aprendí la oración a San Antonio que se convirtió en mi santo preferido -papá se llamaba Antonio y mi esposo se llama Iván Antonio-. Apareció el brillante de mamá. Ella es una protestante muy sui generis, pues tiene santos, cree en la Virgen…yo bromeo diciéndole que es la protestante más católica que conozco.

 

 

RCL.- Iván tiene alguna devoción especial, como tú por San Antonio?

BP.- No, él dice que lleva sus conversaciones directamente con Dios, a veces un poco fuertes (risas), pero ellos se entienden. Lo importante es que también cuida su fe. Esa es la misión, no perder la fe. Muchos quisieran que nos quebráramos, que nos alejáramos de Dios y abandonáramos la fe, pero eso no va a pasar. No es una opción para nosotros. Él tiene una tía que viene una vez al año pues vive muy lejos y lo conforta. Rezamos juntos en la cárcel, lo hacemos en familia. Es una experiencia que debemos vivir en familia, la religión debe tener un puesto en el seno familiar.

 

 

RCL.- Sabes que hay muchísima gente rezando por ustedes, no?

BS.- Claro y lo agradecemos tanto! Cada vez que salgo a la calle, voy a la farmacia, al mercado alguien me entrega una estampa, una medalla, un rosario. Tengo una caja gigante llena de todo eso. También una especie de altar con tantos santos y vírgenes que me han regalado, pues creo que están repletos de energía positiva que nos transmite la gente. Es la fe de la gente que nos anima y nos respalda.

 

 

RCL.- Cómo se ha manifestado la solidaridad de la Iglesia institucional?

BP.- Desde el momento en que a Iván lo detuvieron, el Cardenal Castillo Lara -que murió hace 5 años-, el Cardenal Urosa, Mons Luckert, todos ellos han estado pendientes, solidarios. Nos apoyan ante cualquier petición de medida humanitaria. Están allí para lo que puedan ayudar. Incluso en el momento en que las condiciones de reclusión de Iván se hicieron infrahumanas, recuerdo que el Cardenal Castillo Lara quiso verlo, estar allí para interceder por Iván, pero le impidieron entrar a la Disip. El Cardenal Urosa designó un párroco para que los presos puedan tener asistencia espiritual, recibir los sacramentos y asistir a Misa al menos una vez por mes. No hubo una oportunidad en que yo los haya buscado que no me hayan atendido, sacerdotes, obispos, los cardenales Castillo Lara y Urosa. Siempre han estado allí para nosotros. Estoy muy agradecida.-

 

Redacción RCL


El ABC de Bony Pertiñez – Esposa del Comisario Simonovis

16 de junio, 2012

"Mi esposo no se ha quedado tranquilo, escribió un libro y constantemente denuncia las injusticias y los atropellos en su contra. No ve el sol sino 2 horas cada 15 días y ello ha mermado su capacidad ósea. Nosotros sólo estamos esperando el 7 de octubre, señala la abogada y experta en criminalística".

 

Era Pertíñez de soltera. Como su esposo, el Comisario Iván Simonovis, tienen su origen familiar anclado en Europa del Este, aunque son más venezolanos que las caraotas negras, muy a pesar de la piel blanquísima y los ojos claros. Ella es abogada, egresada de la UCAB en 1989. Se hizo especialista en Ciencias Penales y Criminalísticas. De inmediato comenzó a trabajar en el área de seguridad de una compañía de telefonía celular, de donde pasó a la PTJ para permanecer allí seis años. Fue su primera experiencia como defensora pública de presos durante ese lapso. Luego pasó a PDVSA y allí se encontraba cuando miles de empleados fueron despedidos por el pito presidencial, en cadena nacional, dejando a la empresa sin sus equipos más preparados. Estas son sus flexiones para los lectores de ABC de la Semana.

- Muchos creen que tu incursión en esto de la Seguridad es por Iván…
- Para nada, más bien por estar en ese ambiente fue que lo conocí a él. Me encantó siempre la parte penal del Derecho y los temas de Seguridad toda la vida me han apasionado.

- ¿Cómo lo conociste?
- Yo estaba presentando las pruebas y exámenes requeridos para entrar a trabajar en la PTJ. Lo logré y me asignaron a Investigaciones donde debía instruir los expedientes penales. Pero dos funcionarios públicos eran demasiado para una familia, así que me fui a Telcel y trabajé en la parte de análisis de riesgo desde el punto de vista legal. Por eso salí de PTJ, ya casada con Iván.

- ¿Tan rápido se casaron?
- Me habían robado un carro y siempre iba a la PTJ a preguntar qué pasaba con las investigaciones. Un día lo vi bajando las escaleras y me impactó porque rompía todos los esquemas del policía que yo estaba acostumbrada a tratar. Pregunté a un amigo allí: “¿Él es policía?”. Me respondió: “Sí”. Llegué a casa y le dije a mi mamá: “Conocí al hombre de mi vida. Es policía pero no lo parece”.

- ¿Por qué no lo parecía?
- Vestía muy elegante y cuando hablabas con él se notaba una mayor profundidad de pensamiento; tenía muy buenos modales, era muy educado, hablaba inglés, estudiaba en el IESA. A pesar de todo eso, a mi mamá no le hizo mucha gracia, decía que era un poco arriesgado eso de estar con un policía. Él me invitó a almorzar, la primera vez con mi amigo y a los 5 meses estábamos casados.

- Violenta la cosa…
- Sí, jajaja!…nos casamos muy pronto y allí fue donde resolvimos que sólo uno de los dos quedaría en PTJ. Entre otras cosas, cuando nació nuestro primer hijo estábamos completamente ahorcados económicamente. Por ello, después de considerarlo, pasé por todas esas empresas privadas hasta que me moví a PDVSA aunque ganaba menos. Iván me lo aconsejó, ya que se trataba de la primera industria nacional y ofrecía estabilidad y posibilidad de superarte por tus méritos. Dos años y medio después me habían despedido del trabajo, públicamente, a través de un periódico. Yo estaba allí en Asuntos Internos y Prevención, ni siquiera me sumé al paro pues en aquél momento no estaba de acuerdo, sin embargo, después del 11ª me botaron por el sólo hecho de ser esposa de Iván.

 ¿Qué edad tenían tus hijos cuando su padre cae preso?
- Ivancito tenía 12 y ahora tiene 19 e Ivanna tenía 7 y ya es una quinceañera. Yo tenía 39 y voy por 46. Han sido más de 7 duros años sin Iván con nosotros.

- ¿Cómo han llevado la vida familiar sin el padre en la casa?
- Cuando lo hacen preso, tuve que dejar a mis hijos al cuidado de otras personas, ya que, para colmo de desdichas, radicaron el juicio en Maracay y constantemente tenía que viajar hacia allá. Fueron más de 400 veces que realizamos esos traslados, entre audiencias suspendidas y las 231 audiencias del juicio. Mi mamá y hermanas han sido un gran apoyo en todo esto, ocupándose de mis hijos. Mis amigas también se han portado extraordinariamente. Yo tenía que pasar, de 7 días de la semana, 4 en Maracay, pues también participaba en el juicio como abogada. Hoy veo a mis hijos tan grandes y me doy cuenta de todo lo que me perdí desde que a Iván lo metieron preso hasta que lo sentenciaron. Fueron 5 años en Maracay, lejos de mis hijos.

¿Y él?
- Ha vivido todo con gran angustia. Él es un excelente papá y cuando mis hijos se han enfermado o he tenido que operarlos, él sufría pues se sentía completamente impotente para ayudarme. Nosotros nos hemos propuesto que los domingos sea un día de familia, es el día de visita y siempre acudimos todos a pasarlo con Iván. Llevamos comida y almorzamos con él. Mis hijos llevan las tareas para que él los oriente, conversan, comparten con su papá. Iván los llama a diario para mantener su presencia entre nosotros. A veces se asombra de lo rápido que han crecido.

¿Qué será más difícil, dentro o fuera?
- Esto es a veces más difícil de llevar para los que estamos afuera, pues luchas incesantemente con un sentimiento de culpabilidad cada vez que eres feliz, que pasas un buen momento o haces algo agradable. Si mis hijos van a una fiesta o de vacaciones, tienden a sentirse mal porque su papá está preso y no puede disfrutar igual. Yo combato contra eso. Les recuerdo siempre que ellos no tienen responsabilidad en lo que está pasando y que hay que tratar de llevarlo de la manera más positiva para que no se llenen de resentimiento. Les damos mucho respaldo familiar, así que desde el punto de vista académico han rendido de manera excelente. Los amigos también han sido un pilar, se han portado muy comprensivos pues todos saben que Iván no está preso por ser un delincuente, sino que es víctima de una gran injusticia. Mis hijos no aparentan estar afectados, pero no se qué secuelas, daño o marcas podrá dejarles esto en su personalidad para el futuro. Trabajo porque no sea así, lo manejamos lo mejor que podemos, pero obviamente sienten frustración de no poder hacer nada por su papá.

- Esto ha sido largo y penoso…
- Ellos –quienes compartían imputaciones con Iván- fueron condenados en abril del 2009; luego se les negó la posibilidad de ir a la Asamblea Nacional. Fue Aponte Aponte el que decidió, expresamente en sólo 7 días, no admitir el último recurso que teníamos en Casación. El caso pasó a un tribunal de ejecución y para Iván solicitamos una medida humanitaria el 8 de diciembre del año pasado y aún no ha habido pronunciamiento. Hace un par de semanas fui a saber de ello y, curiosamente, no aparece ninguna solicitud en el expediente. Lo ratificamos y el 22 de mayo se cumplió el lapso para hacerlo acreedor de una medida que se llama “destacamento de trabajo”, alternativa de cumplimiento de la pena consistente en que él podría trabajar y en la noche regresar a dormir a su lugar de reclusión. Estamos en una etapa en donde no podemos hacer nada más sino esperar a que se ejecute la pena. Honestamente no tenemos ninguna esperanza, considerando que si una medida humanitaria lleva tanto tiempo sin respuesta, es difícil cualquier otra cosa.

- De su grupo es el único que permanece en prisión, ¿por qué tanto ensañamiento contra Iván Simonovis?
- Me parece que le tienen miedo. Sin desmerecer de los demás en absoluto, Iván, siendo más joven, ha demostrado ser un profesional altamente preparado y capacitado. No se ha quedado tranquilo, escribió un libro, constantemente denuncia la injusticia y los atropellos en su contra a través de cartas y comunicados, es una voz que la opinión pública escucha y respeta. Si el gobierno tiene tanto miedo de su propia gente, ¿cómo no van a tenerlo de Iván? Nosotros sólo estamos esperando el 7 de Octubre. Más nada nos queda por hacer. Lo hemos intentado todo. No tenemos ni pizca de fe en este gobierno y su justicia.

Atados de pies y manos

- ¿Esperabas un poquito de humanidad en el Presidente, luego de saberse que está enfermo? Iván también lo está…
- Sí, tiene osteoporosis, mucho más grave en una persona de su edad pues Iván tiene apenas 52 años. Ello es producto de que no ve sol sino 2 horas cada quince días. Eso ha mermado su capacidad ósea, tiene los huesos debilitados, dolores horribles, debe dormir con tranquilizantes. La enfermedad ha avanzado pues los permisos para exámenes le fueron concedidos tres años después de haberlos solicitado. El Presidente estuvo preso y, apenas se quejaba de cualquier dolencia, inmediatamente el Padre Olaso corría a Derechos Humanos en Fiscalía y el Hospital Militar actuaba. No entiendo el ensañamiento desde el punto de vista humano, pues el Presidente ahora está también enfermo.

- Si él quisiera, no sólo lo atienden, sino que sale en libertad…
- Sabemos –no habiendo aquí separación de poderes– que si él da la orden, todo fluiría rápidamente, como ocurrió con el comisario Forero, que fue mencionado en un programa presidencial y en dos días estaba libre. En el caso de Iván, esto es una especie de tortura. No de otra manera puede llamarse tener a una persona enclaustrada en un calabozo por más de 7 años, sin dejarle ver la luz del día sino a raticos. Ellos al final van a tener que responder porque eso es claramente un trato cruel, inhumano y degradante.

- Debe ser desesperante no poder hacer nada por un ser querido enfermo…
- ¡Nada! Son sus custodios, el Presidente, el Poder Judicial, quienes pueden. Nosotros estamos atados de pies y manos. Es perverso.

- Aponte Aponte confesó que fue una retaliación, un juicio sin bases, una orden de arriba, ¿no debía estar Iván Simonovis automáticamente en la calle?
- La Fiscal dice que Aponte Aponte tiene que venir aquí a ratificar la denuncia, cuando no debe desconocer que uno de los modos de proceder de la acción penal, por parte de ella, es de oficio. Al conocer de un hecho irregular como éste, Fiscalía puede iniciar una averiguación de oficio sin necesidad de la declaración de Aponte Aponte. Él estuvo en nuestro caso y nos dio la espalda. Decidió un recurso de 8.800 folios en 7 días. Ahora tenemos dos recursos, el de revisión constitucional y el de revisión penal. Obviamente, no lo vamos a ejercer con este TSJ. Esperaremos que esto cambie para que el juicio se anule y se logre la libertad plena para ellos.

- ¿Recursos internacionales?
- Denunciamos al Estado venezolano ante la CIDH y allí nos asisten los abogados Jesús Ollarves y Héctor Faúndez, quienes han sido muy solícitos y solidarios al ocuparse del caso de Iván. No nos han cobrado un céntimo. Pero ejercer otras acciones internacionales, acudir a ONGs que tomen la bandera de Iván Simonovis, es un proceso lento y cuesta mucho dinero. Todo ello implica viajar constantemente, exponer el caso. Son gastos que no estamos en condiciones de hacer. Este juicio nos ha dejado exhaustos económicamente. Yo he tenido hasta que vender el carro. Es muy complicado vivir sin que el cabeza de familia esté produciendo.

- ¿Cuáles son las personas, aparte de Hugo Chávez, que consideras se han prestado para esta persecución tan encarnizada contra Iván?
- El primero, sin duda alguna, José Vicente Rangel. Tenemos información sobre cómo, desde la propia Vice Presidencia, se giraban las directrices –no sabíamos que las reuniones eran los viernes- que luego repercutían en nuestro juicio. Presuntamente, José Vicente Rangel financiaba a los acusadores privados que actuaban contra Iván y el resto de los funcionarios. Luisa Ortega Díaz, Isaías Rodríguez. Este último hasta me llegó a decir que sabía que mi esposo era inocente, pero que debía esperar el juicio. Llegó el juicio y la Fiscal Díaz sólo cumplió órdenes. Las otras fiscales, Tursi Simancas, Sonia Buznego, Haifa Aissami, esta última la más perversa de todas. La juez Marjorie Calderón y los jueces que integraron la Corte de Apelaciones, quienes siempre nos negaron toda petición. En el TSJ, definitivamente Aponte Aponte. Jesse Chacón, Tarek El Aissami y Mikel Moreno, nos hicieron muchísimo daño. Luisa Estela Morales es cómplice, ella sabe los pormenores, se los explicamos. Lo que más sorprende de toda esta gente es su cinismo.

- ¿La otra cara de la moneda?
- Blanca Rosa Mármol de León, una dama ejemplar de la Justicia, que siempre salvó su voto cuando sabía que se cometía una barbaridad… y lo fundamentaba. Y la gente toda, ONGs, prensa, la ciudadanía que siempre está vigilante, nos anima en la calle a continuar hasta ver que se haga Justicia. Porque eso llegará.
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Entrevista: Macky Arenas

La mujer venezolana; contra toda adversidad

8 de Marzo, 2011

Criar a los hijos con un padre en la cárcel

 

Bony Simonovis, hace un reconocimiento al matriarcado venezolano hoy, Día de la Mujer, cuando también celebra los 15 años de su hija con su esposo, Iván Simonovis, en la cárcel. Su mejor regalo; cuando reciba la esperada llamada.

“La mayoría de los hombres aquí son el producto de muchas madres solteras, y ellas han echado para adelante, no solo yo sino la mayoría. Hoy es el cumpleaños número 15 de mi hija, ese es nuestro mayor logro a pesar de las adversidades, ella se ha convertido en una gran mujercita.

 

Narra que a pesar de la edad de su hija “va a visitar a su papa y es capaz de darle alegría. Una mujer se realiza a través de sus hijos, a través de ellos yo me siento satisfecha”.

 

Su propia adversidad la hace seguir adelante. “Entre todos hemos hecho, en mi familia, un gran trabajo y lo vemos con los hijos. La comunicación con su esposo es muy difícil porque no pueden hablar con él tantas veces como quisieran. Es difícil que no florezca la frustración y el resentimiento en mis hijos pero en mi hogar hay mucho amor y eso hace superar todo”.

 

Ésta mujer admite que su separación fue forzada, que tiene un esposo vivo pero no lo puede ver, que sigue casada pero no convive con su esposo. “Pero estoy segura que cuando estemos juntos nuevamente no sólo vamos a ser felices sino que vamos a valorar cada cosa pequeña, ver la luna y respirar aire fresco”.

 


Bony Simonovis: Mi familia está tan presa como Iván

24 de Diciembre, 2011

Caracas, 24 de diciembre de 2011- Esta ama de casa y profesional nunca pensó que su marido, el comisario Iván Simonovis, sería sentenciado a 30 años por su supuesta relación con los hechos de abril en 2002. “Bony” Simonovis mantiene desde hace casi siete años una lucha por la liberación de su esposo, denunciando las condiciones a las que está sometido en su sitio de reclusión y su estado de salud. Describe que sus múltiples actividades la han alejado a ella y a su esposo de perderse de momentos importantes en la vida de sus hijos y explica cómo su familia se ha tenido que restringir, al punto de sentirse tan presos como el padre.

 

¿Qué opina del exhorto del Presidente acerca de los presos políticos enfermos?

-Yo lo veo más allá. No sólo los que tienen cáncer como él, sino a los que tiene un padecimiento grave y que necesitan estar en su casa para recuperarse. Estar enfermo le hizo ver las cosas de otra manera al Presidente. Mi padre murió de cáncer de colon y en esos casos no sólo sufre el enfermo, también sufre la familia. Por eso el Presidente dijo que era importante que se recuperaran en su casa; además, lo establece el Código Orgánico Procesal Penal. Pero en las evaluaciones del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) se dice que Iván es un “adulto sano” y le practican unos exámenes que no son integrales.

 

¿Cree que se llegue a buen término o es más retórica del Presidente?

-Aquí no hay separación de poderes. El mismo día que él hizo la “recomendación” al Vicepresidente, inmediatamente un médico forense y una fiscal se apersonaron por “iniciativa propia” al Sebin para entrevistarse con Alejandro Peña Esclusa y Lázaro Forero, ahora en sus hogares. El resto de los presos no fueron considerados, desconociendo lo que puedan tener porque si no son evaluados no se sabe qué puedan tener.

 

Iván Simonovis envió una carta dirigida al Presidente ¿Qué opina de ella?

-Es el producto de la frustración que siente él y nosotros por saber si existe la posibilidad de que si al tener una enfermedad terminal pueda morirse en su casa. La semana pasada fui al tribunal para hacer la solicitud, a ver si se le acuerda la medida humanitaria.

 

¿En qué ha avanzado la lucha por los presos políticos?

-Las palabras del Presidente fueron importantes porque reconoció la existencia de prisioneros. A él se le escapó el término y sí son prisioneros por razones ideológicas y de pensamiento. Son prisioneros del Presidente para reescribir la historia de lo que pasó. Ya en Venezuela no tenemos las vías legales. Estamos esperando la respuesta por parte de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos para la admisión del caso.

 

¿Cómo ha cambiado su vida?

-Mi vida está a función de la libertad de Iván y demás presos. También de función de la sensibilización por los 46 mil presos que hay en Venezuela. Algunos se están muriendo de SIDA y otras enfermedades terminales, y no son atendidos; muchos, siendo culpables, ya pagaron sus penas y siguen detenidos. Yo fui defensora pública de presos y nunca pensé defender a mi esposo. Yo era feliz, trabajaba en Pdvsa y me botaron sin haberme sumado al paro. Ahí fue cuando empecé a activarme por la lucha contra la persecución porque vi como nos acosaban. Nunca nos pagaron. Después, cuando Iván y yo decidimos tener nuestra empresa, lo metieron preso y toda mi vida giró entonces en torno a él. Tanto así que nuestros hijos han crecido y nos hemos perdido muchos momentos que no vamos a poder recuperar. Mis hijos se llaman Iván e Ivana y por los momentos esto es un estigma. Mi lucha también está en la casa para que ellos no sean unos resentidos después de ver cómo el Presidente se ha burlado de su padre o les dice “asesinos” a los presos políticos. Prefiero que lo entiendan y no capitalicen esto como odio. Esto me ha llevado a la defensa de los derechos humanos, que siempre me ha gustado. Aquí todos estamos en libertad condicional y la gente piensa que eso me pasó a mí por ser la esposa de un policía. Pero resulta que le pasa a la esposa de cualquier venezolano que se atreva a disentir.

 

Como defensora de los DDHH ¿qué puede decirnos de la crisis penitenciaria?

-Aquí no hay una política de Estado en materia de presos porque son catalogados como despojos humanos, y arrojados a las cárceles como si ésta fuera un depósito. No les interesa porque este asunto no capitaliza votos… hasta ahora cuando se ha elevado el costo político con la situación de El Rodeo, que destapó toda esa podredumbre donde los Pranes son el verdadero poder y no los custodios. En ninguna cárcel del mundo la Guardia Nacional es la que está a cargo de la custodia. De las prisiones que hay en Venezuela, sólo dos fueron construidas para ese fin. El Helicoide no es un lugar para tener presa a una persona. Iván es el preso más antiguo en El Helicoide y sólo ha tenido seis días de sol porque les permiten una hora de luz natural cada 15 días. Lo rodean unas paredes de concreto que no le dejan ver si llueve, si es de día o de noche. No hay ventilación. Eso es un trato cruel, inhumano y degradante. También ese trato lo reciben los que están en esas cárceles donde no hay espacio y la gente muere golpeada, violada o asfixiada. No hay criterio de clasificación de los reclusos. Se debería empezar de cero con un censo responsable, viendo el estado jurídico de todas esas causas y determinando quiénes pueden salir en libertad. Una verdadera política de redención del recluso que pueda convertirlos en seres útiles y no en profesionales de la delincuencia.

 

¿Cómo es el día a día de Iván Simonovis?

-Tiene dos días de visita: los jueves, tres horas, y los domingos seis. Las visitas son limitadas, sólo pueden ir tres personas cada vez, a diferencia de cuando estuvo preso el Presidente y su tren de gobierno, que podían recibir la cantidad de visitas que ellos querían, todos los días. Además contaban con atención inmediata en el Hospital Militar. Iván no tiene eso. Hay restricción fuerte a las visitas, y hasta las llamadas son grabadas. Ellos no tienen privacidad. En fechas especiales tenemos que turnarnos porque si va mucha gente a visitarlo suspenden las visitas de todos los prisioneros, para así presionar a Iván. Si la gente le quiere expresar solidaridad, esto se revierte en su contra. Lo trancan con candado en su calabozo de 10 de la noche a seis de la mañana. Es decir, que si hay un terremoto o un incendio no habrá un funcionario que vaya probando cada llave para abrir cada celda. Se irá a morir allá adentro porque no hay liberación automática, como en otras cárceles del mundo. En el pasillo donde está Iván se encuentra la cocina y si alguien cocina, lo levanta con los olores y el humo porque no hay extractor de aire. Su rutina se hace más lenta, se baña, cocina, ve televisión, lee o escribe. Después hace un poco de ejercicio, pero no mucho porque tiene una afección en la columna.

A las cinco de la tarde y a las ocho de la noche, tiene la oportunidad de llamar a casa durante 10 minutos. Luego de eso cena y lo trancan otra vez. Así son todos los días, una copia del anterior. Los días de visita estamos en una sala común donde están todos. A nosotros nos tocó frente al baño. A veces no da tiempo de compartir porque la requisa tarda. Nos revisan a nosotros, a la comida. Siempre se nos olvida algo porque hay que llevarle su ropa, su comida, su medicina, sus lecturas, su tarjeta para llamar. Él depende de nosotros y nosotros estamos presos con él.

 

¿Cómo es el trato de los custodios?

Algunos presos, y no los culpo, sufren del síndrome de Estocolmo. Nosotros no y yo no. Creo que ellos son cómplices. Ellos saben que no están obligados a cumplir órdenes ilegales porque van a tener que responder por eso. Siempre les recuerdo el Estatuto de Roma. Los custodios cumplen por el miedo, o lo que sea. Yo les digo que se vean en el espejo de Iván porque tantos años sacrificados, de no estar con su familia pero sí con la policía, con esos sueldos miserables, para que al final no le paguen ni la jubilación, le quiten las condecoraciones y obligación de pagar el juicio. Quieren que paguemos cinco mil bolígrafos, 10 mil lápices, 100 mil hojas, 10 tóner… pero nosotros no lo vamos a pagar. Nos declaramos en desobediencia ¿Qué más le van a hacer? ¿Meterlo más preso?

 

 ¿Afuera de las instalaciones qué otras cosas le ha tocado vivir?

-Durante el juicio lanzaron una bomba molotov a la puerta de mi casa. Eso te da un grado de terror. Mi hijo estuvo en Cadivi y ahí muestran tu nombre en una pantalla cuando te toca el turno. Mi hijo estaba preocupadísimo y cuando salió su nombre, Iván Simonovis, voltearon a donde estábamos y nos insultaron. Luego un señor de camisa roja nos atendió muy mal. Recibimos mucha solidaridad, pero también mucha persecución.

 

 ¿No ha considerado que sus hijos salgan del país?

-Sí. A mi hijo lo asaltaron hace tres semanas a punta de pistola y ahí uno se replantea todo ¿Y si le hubiese pasado algo a él? Ya una no puede estar tranquila cuando salen. Ellos son jóvenes y tienen derecho a vivir, pero se la pasan enclaustrados en la casa, o donde su papá, o salen al cine sólo de día y en grupo. Estamos en libertad condicional, al igual que todos los venezolanos. Tenemos cámaras en la casa, concertinas y una santamaría porque una vez nos robaron y nadie investigó nada. Todos los días me despierto y abro la santamaría, desconecto las alarmas… ellos se sienten muy vulnerables porque hemos sido víctimas de muchas agresiones.

 

¿Cómo se ha portado la oposición con la familia Simonovis?

-Como en todas las familias. Hay unos que se portan bien, unos que se olvidan de ti y otros que no son familia, pero pareciera que lo fueran. Empezando por la Mesa de la Unidad Democrática, hay gente que a mí no me gusta porque no se ha portado bien, pero la mayoría han sido solidarios, cuando las elecciones de la Asamblea Nacional, porque los inhabilitó el Tribunal Supremo de Justicia, porque la MUD estaba dispuesta a darles oportunidad a los presos políticos. Hay particularidades que se han portado más que bien, como Antonio Ledezma, Diego Arria, Henrique Capriles Radonski, Leopoldo López, Emilio Graterón y otros. Hay quienes no han sido solidarios y se han hecho los locos a pesar de que ellos o sus familiares han sido perseguidos. Pero el balance es positivo.

 

 ¿En estos siete años ha tenido un día feliz?

-Un día no, pero sí pedacitos. Ejemplos, cuando mi hijo ganó el Centro de Estudiantes, cuando quedó en segundo lugar en un concurso de rock. Hay que abstraerse a veces, sobre todo por ellos y continuar con el lema de que la vida es bella. Mi hija de 14 años me dice que ya no tiene recuerdos de su papá fuera de la cárcel. Yo quiero que mis hijos me vean reír y a su papá, a pesar de las adversidades, porque no les queremos transmitir amargura. Una vez mi hijo me dijo que para qué sirvió que yo estudiara Derecho y defendiera a su papá si al final fue como si él no hubiese tenido un abogado. Eso es muy duro… Cuando soy feliz no me siento culpable, creo que están en deuda con nosotros.

 

¿Piensa demandar al Estado por lo ocurrido?

-Ya los estoy demandando internacionalmente por las violaciones a Iván y las de mi familia. Hace varios años acusé a Mario Silva porque en el 2007 a Iván lo estaban operando y él se hizo de los partes médicos… se burló de mi familia y lo denuncié. Lo que pasa es que la justicia internacional es muy lenta. Algo que quiero hacer es documentar todo lo que ha pasado y así tenga 80 años voy a hacer que esa gente responda, sin venganza pero con justicia. No podemos permitir que esto se repita, y cuando esto cambie, si a ellos les violan sus derechos humanos deben tener la seguridad de que voy a estar ahí luchando.

 

 Iván enfermo

“Él es paracaidista y como consecuencia de esto tiene una lesión en la columna que con el tiempo y la vida sedentaria se le ha agravado. Desde hace años se ha registrado cómo ha desmejorado su salud. Lo único que pido es que trasladen a Iván a su médico y vean cómo está, porque desde el 2007 no ha sido evaluado. Cuatro años sin atención médica y en el Sebin siempre dicen que es un adulto sano. En El Helicoide sólo hay un policía, que es paramédico. Esa es la atención que ellos tienen, el criterio de un paramédico. En una oportunidad a Iván lo evaluó una médico forense que era pediatra. Iván, de paso, se está quedando ciego por la luz artificial. Cada vez que vamos nos ve borroso y la fórmula que supuestamente necesita, que me dieron en el Sebin, no sirve porque ya le he hecho lentes tres veces. Quiero que Iván se vea con su médico de confianza y después que eso lo evalúe un médico forense”.

 

"NUNCA PENSÉ SER LA ABOGADO DE MI ESPOSO"

13 de Diciembre, 2011

Bony, especialista en Ciencias Penales defiende el caso de su esposo, Iván Simonovis quien fue apresado por los hechos del 11A. Trabaja día a día por la justicia y para que sus hijos no se vean afectados por la situación, una ardua labor que algunas veces es inevitable.

Abogada especialista en Ciencias Penales y Criminológicas de la Universidad Católica Andrés Bello, miembro fundador del Foro Penal Venezolano, locutora, fue columnista en el Diario El Venezolano y es la esposa de Iván Simonovis.

 

—Bony, una mujer joven y bonita como tú, ¿alguna vez se imaginó que su ruta de vida cambiaría?
­—Nunca me lo imaginé. Yo trabajaba en PDVSA, también trabajaba con Iván, teníamos nuestra oficina y de repente la vida me cambió, me tuve que convertir en su proveedora de todo, en su abogada acompañándolo en las audiencias, en su representante ante los medios. Esto es algo que yo no busqué, no es lo que me planteé ni para lo que yo me preparé aunque soy abogada especialista en derecho penal, pero nunca pensé que iba a tener que defender a mi esposo durante 5 años. Mi hijo me ha dicho que tanto tiempo acompañando a su papá y es como si nunca hubiera tenido un abogado, y yo lo siento así, que no sirvió para nada, por ahora, pero hice el esfuerzo de lo que se tenía que hacer para dejar documentada esta injusticia tan grande y que nunca más, cuando esto se restablezca otra vez, se vuelva a cometer en contra de nadie. Una de mis misiones de vida es que toda esta gente que nos atropelló, respondan, sin venganza, pero con justicia.

 

—¿Qué te mueve para seguir?
­—La indignación.

 

—¿Cuál es la situación actual de salud de tu esposo?
­—Condenado a 30 años en un lugar donde las condiciones son infrahumanas porque no es un centro de reclusión propiamente dicho, sólo tiene acceso al sol cada 15 días y como consecuencia tiene osteoporosis avanzada para una persona de 52 años, con la posibilidad de una fractura de fémur, de la columna cervical. Tiene que dormir medicado porque no soporta los dolores de la columna y de los huesos. Llevábamos 3 años solicitando los exámenes médicos y se los practicaron porque se enfermó el Presidente de la República, y nos enfocamos en lo de la columna porque es lo que más le molesta, pero últimamente estaba sufriendo de gastritis por haberse contaminado con una bacteria y otra cosa que le molesta mucho es la vista por estar sin sol ycon luz de neón, no sabe si es de día o de noche y adicionalmente está el sufrimiento de estar encerrado ahí por 7 años. A veces está deprimido o hipersensible. No lo podemos comparar con el Presidente que estuvo 2 años preso, pero el Padre Olazo iba apenas se sentía mal, no tenía restricciones de visita...

 

—¿Cómo sobrellevan Iván e Ivana la situación de su papá?
­—Mis hijos están bien, pero me da mucho dolor cómo todos los domingos ellos tienen que presenciar cómo nos requisan a mí, a su abuela, a sus tías, tienen que pasar por cosas muy duras y lo que me preocupa son las huellas que eso puede dejar en su alma, en su personalidad y el compromiso de Iván y mío es que no lleguen a ser unos resentidos si es que eso es posible, porque llevamos 7 años comiendo y almorzando frente a un baño, viendo cómo nos han sometido, una vez lanzaron frente a mi casa una bomba molotov y mi hijo de 13 años tuvo que extinguir el fuego. Una vez, estando en una audiencia, nos robaron la casa y nunca nadie investigó.

 


25 de Agosto, 2010

Bony Pertiñez, amor con barreras

El 20 de marzo de 2006 comenzó el juicio contra los funcionarios policiales Henry Vivas, Lázaro Forero e Iván Simonovis dizque porque el día de la gran marcha de la oposición, el 11 de abril de 2002, habían dado órdenes de matar a los oficialistas, o ellos mismos lo habrían hecho. Pero ni juicio ha sido, ni culpables son. Porque después de haberse visto 5.700 fotos, ninguna dio evidencia de nada en su contra, como tampoco, por supuesto, la película Juegos de pasión, con Kevin Costner, admitida como prueba porque, surrealismo mediante, podría comprometer de los acusados. Asimismo, ninguno de los 196 testigos promovidos atribuyó a ninguno de los imputados ninguna responsabilidad. Y el comisario del CICPC, Domingo Chávez, a cargo del equipo que investigó los hechos, dijo en su momento y a viva voz que no había hallado ningún elemento probatorio de nada.

 

Sin embargo, están presos. No así, y valga la comparación -porque un juez común habría medido con varas distintas en ambos casos-, el imputado de matar a Jorge Tortoza, quien, por cierto, es uno de los que empuña un arma en la esquina de Muñoz el 11 de abril -así lo reconoce hasta su abogado defensor- y quien, por si fuera poco, huyó de la justicia durante dos años. En realidad ha quedado más o menos claro que en el centro de Caracas ese aciago día más de 60 personas estaban disparando a favor del gobierno y fueron enjuiciadas sólo 6 en un proceso que no duró más de tres meses; hoy no está ninguna en ninguna cárcel. Recibieron los beneficios de la amnistía el 31 de diciembre de 2007. Pero a los comisarios se les negó ser juzgados en libertad.

 

Al dedillo todos los atropellos y más, los conoce de primera mano la secretaria ejecutiva del Foro Penal Venezolano, abogada con especialización en ciencias penales y criminológicas y esposa de Iván Simonovis. Nerviosa, natural, irreductible, auténtica, sencilla, incluso risueña, no entiende cómo la juez Marjorie Calderón toma la decisión que toma o más bien no entiende como siendo esposa de un dirigente del PSUV sea juez. No entiende por qué ha habido tanto ensañamiento. No entiende qué pasó con el sistema judicial patrio. No entiende, pero no tira la toalla. Ex defensora de pública de presos, defiende a su marido a capa y espada. Y de corazón.

 

- El 28 de agosto es tu cumpleaños… ¿las celebraciones siguen en casa? ¿cómo se vive la cotidianidad desde la no normalidad?

- Es duro. Y difícil. Ya Iván lleva casi 6 años preso. Vivimos un tiempo en shock, paralizados, pero nos esforzamos por continuar: nos reinventamos nuestras vidas. Las celebraciones son ahora más familiares y discretas, y tratamos de involucrarlo. ¿Cómo? Cuando cumplió años nuestra hija Ivana se lo cantamos justo en el momento en que él nos hizo su llamada diaria desde la Disip… Claro, te queda ese hueco en el alma…

 

- Estabas de viaje… ¿tomas vacaciones?

- Mi familia y mis amigos y todos, pero sobre todo Iván, hacemos un esfuerzo enorme en estas fechas. Puedes llegar a sentirte muy culpable si sales de Caracas. Pero mis hijos deben continuar con sus vidas para no crecer resentidos. Así que viajamos, mientras todos los que nos quieren nos hacen la suplencia de visitas y se organizan para atenderlo, y no dejarlo nunca solo.

 

- ¿La prueba más dura de tu vida?

- Sin duda. Pasar sin Iván las comuniones de mis hijos, las navidades, los cumpleaños, los sustos, las agresiones a la casa, las enfermedades, ha sido terrible, por decir lo menos… Fue muy duro para mí afrontar sin su apoyo el cáncer de mi hermana… También a Iván le ha afectado ver crecer a nuestros hijos a distancia, ya son adolescentes…

 

- Todo se habrá trastocado, lo emocional, lo económico…

- Todo, todo. En lo afectivo, te sientes en un limbo, comprometida, pero sola, como una madre soltera con esposo… y mis hijos se han criado con un papá al que ven sólo una vez por semana… la parte económica también se ha afectado porque en la PTJ nunca le pagaron la jubilación de Iván… y yo pues, obviamente. Me encargo de las reparaciones del carro e intento aprender, aunque creo que no me acostumbraré nunca, a estar sola en las noches, no me provoca ir si él al cine, o a fiestas, y se siente más esa soledad cuando mis hijos salen los viernes, duele… Pero resolvemos, no sé como… o sí, gracias al apoyo de mucha gente. Unos pagan el colegio de mis hijos, otras nos ayudan con la comida de Iván, otras con el mantenimiento de su Facebook y Twitter, y todos, rezando…

 

- ¿Te has vuelto más religiosa?

- Bueno, a veces me molesto con Dios porque siento que no oye mis plegarias, pero luego pienso que esto es una gran prueba que nos ha puesto para hacernos mejores, y entonces rezo otra vez, y le doy gracias a Dios por todo lo que aun tenemos… le pido muchísimo a San Antonio que nos devuelva nuestra vida, y le prometo que trataremos de no cometer los mismos errores. Yo creo que pronto nos hará el milagro…

 

- ¿De dónde sacas fuerzas? ¿Tomas ansiolíticos?

- En una oportunidad intenté tomar píldoras pero me sentí mareada… mi mejor tranquilizante es ver tele con mis hijos y lo demás es esfuerzo propio. Quizás me ayude mi educación, o la genética alemana de mi mamá, ja, pero la verdad es que sigo adelante porque no soporto las injusticias. Como no me cabe en la cabeza lo que nos está pasando me concentro intensamente en hacer lo que debo, y aunque ahora pareciera que no vale la pena, estoy convencida de que cuando todo esto pase podré darle a mis hijos la reivindicación de limpiar su apellido. Mi papá siempre quiso que yo fuera un varón. Creo que, sin imaginárselo, me preparó para esto.

 

- ¿Las mujeres al poder?

- ¡Claro! Chávez le ha dado puestos importantes a las mujeres, y veo que la oposición, en cambio, no ha postulado a muchas a la Asamblea Nacional…

 

- ¿Qué poder te gustaría tener?

- El poder de lograr la conciliación entre los venezolanos, cosa, por cierto, que es absolutamente posible. Cuando hice el curso de locución, los participantes nos dimos cuenta de que compartimos por encima de nuestras posiciones políticas en un clima de respeto y tolerancia. Había profesionales de VTV, de AN, de AVN y todos terminamos siendo amigos. Esa es la Venezuela que deseo y por la que voy a luchar. Pero no me interesa ejercer poder desde cargos públicos o privados.

 

- ¿No has pensado en una alianza de mujeres esposas, hermanas, madres de presos?

- Por lo pronto, Andreína Blanco, Osmary Pérez, Ana Gebauer y María Isabel Bolívar, todas familiares de presos y perseguidos tenemos un programa en Radio Caracas Radio, Mujeres de armas tomar, para denunciar los atropellos y mantener vigente y actualizado el tema de la persecución, no, no es una alianza, pero acaso es más que eso, con una mirada, sin necesidad de hablar, ya nos entendemos. Claro que si tuviéramos fondos hasta consideraríamos que Sting nos compusiera una canción.

 

- Luces fuerte pero no dama de hierro ni doña Bárbara ¿te asesoran sobre qué decir o cómo?

- ¡No! No tengo dinero para eso… más bien muchos critican mi imagen, me dicen que debo ser más agresiva, que parezco una virgen de pueblo. Yo me río. Porque, en efecto, la fortaleza me viene de adentro, no tiene nada que ver con agresividad, porque no permito que esta experiencia me amargue, y sí que me ayude a ver lo que antes no veía: estábamos en una zona de confort y muy poco sensibilizados con los problemas sociales que nos condujeron a Chávez. Pero eso es una lección aprendida… ahora creo en los grises, en los matices, en los pequeños detalles que pueden llegar a hacerte feliz… Le digo a mis amigas que no se amarguen tanto con sus esposos, que valoren el hecho de tenerlos a su lado… En todo caso la lección más importante es la de que no hay que perder la esperanza.

 

- ¿Qué esperas? ¿Justicia? ¿Mejoras en los tribunales locales?

- Adopté la filosofía de Eudomar Santos: “Como vaya viniendo vamos viendo”. Ahora debemos concentrarnos en votar y cuidar el voto, luego en las elecciones presidenciales…. Aquí no hay justicia y sé que sólo con un nuevo Presidente Iván podrá salir de la cárcel. Como no podemos tener otra expectativa al respecto, en lo inmediato, entonces aguardamos.

 

- ¿Qué novedades hay en el caso?

- El caso pasó ya al Tribunal de ejecución. ¡Son 30 años!. A Iván le quitaron todo, desde sus condecoraciones y su cargo, hasta la patria potestad de nuestros hijos…. en su debido momento haremos la denuncia contra el Estado venezolano asistidos por Gonzalo Himiob, nuestro asesor en la parte internacional, y ante la Comisión de Derechos Humanos de la OEA.

 

- ¿Se irán del país cuando Simonovis salga libre?

- No. Con todo, yo feliz en Venezuela. Y pienso que Iván podría brindarle a Venezuela muchas ideas en materia de seguridad, es un profesional brillante en esa materia tan desasistida ahora mismo… Mi hijo una vez me dijo que de qué me había servido estudiar tanto en la universidad y sacrificarnos tanto, si al final condenaron a su papá a la pena máxima. No supe que decirle en ese momento. Luego hablamos acerca de los antivalores y de cómo debemos seguir trabajando contra ellos, aunque ahora parezca una causa perdida, para que el país cambie. Me dio un beso y nunca más hablamos del tema… Creo que tenemos claros que hay que dar la batalla aquí.

 

- Sin embargo, ha de ser difícil soslayar el presente, la realidad…

- Cierto, vivimos una pesadilla. Mis hijos lamentablemente han olvidado muchas cosas vividas cuando estaba Iván en la casa. Ahora los recuerdos son los de la Disip… y pueden ser muy fuertes a veces pero no siempre. Yo lo intento cada día y parece que se nota, la gente me lo dice, unas veces me dicen que me veo bien, otras que me veo demacrada, otras que gorda, o flaca… trato de comer sano y de sacar tiempo para caminar porque quiero vivir mucho, mis hijos están pequeños y mi esposo me necesita. Claro, la verdad es que lo echo de menos cada vez más. Que me prepare mi café con leche en las mañana, que cocine los fines de semana… son muchas cosas que producen sentimientos encontrados. Sin embargo, no dejo que me paralice la realidad. Como decía la Madre Teresa de Calcuta: “Me puedo caer, me puedo herir, puedo quebrarme, pero no por eso desaparecerá mi fuerza de voluntad”

 

- Hasta que venzas.

- Entonces la felicidad será infinita. Total. Ese día llegará. Estoy segura. Sólo es cuestión de tiempo.

 


23 de Junio, 2010

"Chávez quiere reescribir la historia"

Venezuela enviado especial / Paolo Lüers Miércoles, 23 de Junio de 2010

 

María del Pilar Pertinez, "Bony" para sus amigos, es la esposa de Iván Simonovis, uno de los comisarios de la Policía Metropolitana de Caracas presos desde hace seis años. Recién su esposo fue condenado a 30 años de cárcel por sucesos del día del golpe de Estado contra Chávez, el 11 de abril de 2002. Sucesos que, según muchos críticos nacionales e internacionales, nunca fueron debidamente esclarecidos. Como defensora de su esposo, Bony Pertinez se ha convertido en una de las más visibles figuras en la lucha contra de utilización que Hugo Chávez hace del sistema judicial para perseguir y callar a sus opositores.

 

El caso Simonovis, de todas formas emblemático para la reciente historia venezolana, se hizo aún más controversial por el hecho insólito de que la oposición política, por consenso unánime entre todos los partidos aglutinados en la Mesa de Unidad Democrática, postulara al preso como candidato a la Asamblea Nacional. Un preso postulado para el parlamento ya es una sensación. Un oficial de policía acusado de ser responsable de la muerte de manifestantes opositores a Chávez, postulado por la oposición, es casi inimaginable. El hecho que este preso además es uno de los más destacados expertos en seguridad pública, y el encargado, por parte de la oposición, de elaborar propuestas alternativas de políticas de seguridad, esto ya raya a teatro absurdo. Así es la Venezuela de hoy.

 

He leído las respuestas de tu esposo, y me da la impresión de que es un hombre quien está concentrado en la situación política, compenetrado. No da la impresión de un tipo desesperado. Desde el punto de vista como esposa, me imagino que se ve un poco diferente.

 

Los policías bien formados como él tienen esa fortaleza y esa preparación para encarar situaciones difíciles. Además, Iván siente el apoyo y el reconocimiento de muchísima gente. Cuando eres el estandarte de una gran injusticia, eso te da fortaleza, porque no te sientes solo.

 

¿Hay mucha solidaridad con los presos políticos como Iván?

Hemos recibido muchísima solidaridad, también muchísimos ataques por parte del gobierno. El día de la visita de mis hijos, que es el domingo, Iván siempre tiene buen humor, nos prepara una mesa, almorzamos juntos, saca algún juego para que nosotros juguemos, revisa las tareas de mis hijos. Para él es importante seguir siendo parte de nuestra familia. Él no solamente fue condenado a 30 años, sino le quitaron la patria potestad sobre sus hijos. La perdió y todas sus condecoraciones y sus reconocimientos también. A él pretenden anularlo como ser humano, como profesional, es decir, que él para la vida civil de Venezuela no existe, no puede votar, no puede ser elegido, no puede ejercer la patria potestad de nuestros hijos, es algo duro.

 

¿Tus hijos cómo lo asumen? ¿Ellos se sienten orgullosos de su papá?

Totalmente. Mi hija, que tiene 13 años, me dice que no recuerda cómo era su vida antes de que su papá estuviera preso. Para ella es normal hablar todos los días con su papá, porque le permiten hacer llamadas telefónicas y verlo los domingos. Él sigue siendo su papá y eso nadie se lo va a quitar. A mi hijo, que tiene 17 años, le ha tocado más duro. En una oportunidad me dijo: "Mami, te estuviste tres años y medio en juicio defendiendo a mi papá. Al final le pusieron la pena máxima y es como si él nunca hubiera tenido abogado. Es como que perdimos el tiempo. No vale la pena estudiar tanto, tú que te esforzaste tanto, al final te botan del trabajo sin explicación. Y a mi papá, que es un experto en seguridad pública, lo condenan...".

 

¿Cómo te explicas que tu esposo se ha convertido en enemigo del Estado? ¿Cómo te explicas tanta saña contra él?

Iván ocupó el cargo de secretario de seguridad ciudadana, cuando Alfredo Peña era el Alcalde Mayor. Cuando Alfredo Peña se separa de Chávez y se convierte en opositor, en el centro del conflicto está el plan de seguridad para Caracas, elaborado por Iván. Así que de repente Iván se convirtió en blanco para Chávez. Así como Alfredo Peña es visto como traidor, también Iván Simonovis. El plan de seguridad para Caracas implicaba una grave crítica al gobierno central.

 

Con esta experiencia, ¿a qué conclusión te ha llevado sobre el Estado de Derecho en Venezuela?

Aquí no hay Estado de Derecho. Aquí no hay independencia de poderes. Aquí simplemente el Poder Ejecutivo es el que domina todas las decisiones.

 

Aparte de la ruptura entre alcaldía y gobierno a raíz del plan de seguridad, ¿cuál es la esencia del caso de Simonovis y los demás policías acusados por los eventos del 11 de abril 2002, día del golpe de Estado?

Quieren reescribir la historia. Aquí se ha debido instaurar una comisión de la verdad para que investigara imparcialmente los hechos. Esa comisión al final nunca terminó de crearse. No quieren investigar lo que realmente pasó el 11 de abril. Se sabe que eran francotiradores chavistas que abrieron fuego contra la marcha de opositores a Chávez, no la Policía Metropolitana. Iván nada tuvo que ver.

 

¿Entonces, el juicio fue manipulado?

La jueza que lo condenó es esposa de un alto dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela. Ella, cuando iban testigos oficialistas a declarar, se vestía de rojo. Está totalmente parcializada.

 

¿La decisión de condenar a tu esposo viene de Miraflores?

Sí. Chávez necesita reescribir la historia de abril 2002. El ex fiscal Isaías Rodríguez hablaba de francotiradores, y nosotros lo citamos para que fuera a declarar, y jamás apareció. Francisco Arias Cárdenas declaró el mismo 11 de abril ante los medios de comunicación que el presidente tenía las manos manchadas de sangre y ahora el culpable ya no es Chávez, sino Iván Simonovis, y Arias Cárdenas ha vuelto a formar parte del entorno político del Presidente. A los pistoleros del puente Llaguno, que eran chavistas, en un juicio de apenas de cuatro meses se les absolvió y fueron designados como héroes de la revolución. Nosotros, por el contrario, tuvimos el juicio más largo y con esos mismos elementos se nos condenó con pena máxima. Aquí hay mucho que investigar y con esta decisión el presidente simplemente cierra la posibilidad.

 

Cuando tomaron la decisión de la candidatura de tu esposo, me imagino que tenían claro que esto era un acto simbólico, que nunca iba a ser diputado...

No podíamos nosotros autoinhabilitarnos y negarnos la posibilidad. Para nosotros fue muy importante la postulación de Iván, porque fue un reconocimiento por parte de la sociedad representada en la mesa de la unidad de los partidos, que escogieran por consenso a mi esposo, en un circuito seguro. Definitivamente podría ganar. Pero Iván siempre fue muy claro y dijo que más allá de su propia libertad estaba la libertad del país y que él jamás iba a permitir que por él esa curul se pudiese perder. Pero de hecho, cuando lo postularon, Iván no estaba inhabilitado, porque su condena no estaba confirmada.

 

¿Entonces, la candidatura aceleró al fin el juicio?

Es increíble, en siete días la sala de casación penal decidió. Se consignaron más de 50 que casos similares en un año, y todavía ni siquiera ha sido admitido. En nuestro caso, el Tribunal Supremo de Justicia -un magistrado que se llama Ponte- decidió en siete días. Nuestro escrito tenía 3,300 páginas y el escrito que estamos apelando tenía 5,000. ¿En qué momento el magistrado leyó todo eso? Definitivamente es una inhabilitación express.

 

Me pareció interesante ese experimento político de un movimiento de la oposición de postular como candidatos a diputados algunos presos políticos. O sea, involucrar al preso, aunque no le dejarán salir para la campaña, e involucrar a las familias activamente...

Es un mensaje al país. Es el reconocimiento de la existencia de presos políticos en el país que el gobierno siempre niega.

 

Pero en el caso de Iván tiene otra connotación. Lo que nos agobia a los venezolanos es el tema de la inseguridad -e Iván es especialista justamente en la reducción de los índices de criminalidad. De repente el país se entera de la ironía que a uno de los expertos que ofrecen soluciones lo tienen en la cárcel. Las propuestas legislativas Iván se las hizo llegar a la mesa de la unidad y van a ser de mucha utilidad para todos.

 

¿Un experto de seguridad pública desde la cárcel elaborando un plan? Me parece impresionante, sin precedentes...

Además planes que son viables.

 

¿Nunca se te cruzó en la cabeza tomar el lugar de él en la candidatura?

Sí, claro, yo iba a ser su suplente. Al fin resolvieron poner a Enrique Mendoza, un ex-gobernador de Miranda. Hay mucha polémica sobre esto. También porque dejaron afuera a otro candidato, que sacó 42 mil votos en las primarias de ese circuito, que es Carlos Vecchio, un hombre muy preparado y que ha sido muy solidario con nosotros.

 

¿Te duele que te dejaron fuera?

Nadie iba llevar mejor a la Asamblea el mensaje de Iván Simonovis que yo. Pero no era punto de honor. Iván y yo apoyaremos al candidato que inscribe la mesa de unidad.

 

¿Vas a apoyar la campaña?

Claro, lo que me pidan. No solamente con las propuestas de Iván que se las hagamos llegar y las expliquemos, sino en todo donde se requiera... Sobre todo para sensibilizar a la gente de la existencia de los presos, en eso estamos, en esa cruzada.

 

¿Cómo ves la unidad que la oposición ha logrado construir?

Un gran avance. Pero hay excepciones, no voy a decir nombres. Uno se puede preparar contra los ataques del chavismo, pero contra los ataques de tu propia gente es más duro.

 

¿La mesa de unidad está jugando su papel?

La mesa ha hecho un gran esfuerzo. Meter a gente de izquierda, de derecha y del centro juntos a discutir es complicado. Pero se lograron acuerdos. Yo no estoy de acuerdo con algunos. Con la designación de Mendoza yo no estoy de acuerdo, pero la acato. Por encima de nuestra preferencia, el problema del país es gigantesco y tenemos que recuperar esos espacios en la Asamblea.

 

Entonces han llegado a una madurez...

Yo tengo mucha fe de recuperar espacios. Pero igualmente yo le digo a la gente de la oposición y del gobierno: Aquí vamos a estar después nosotros, los familiares de los presos, exigiendo justicia.

 

Ustedes podrían recurrir a Naciones Unidas.

Sí, pero lo vamos a hacer con calma, para hacerlo bien.

Te voy a decir, Bony, para que un policía acusado de reprimir una manifestación opositora reciba este tipo de solidaridad, tiene que ser un caso extraordinario...

 

Más que eso, es un caso paradójico. Y una gran injusticia.

 


20 de Mayo, 2010